Hoy os voy a hablar del pintauñas Bacterium, de la colección Toxic Nature de Illamasqua. Lo primero que me llamó la atención fue el nombre, no es nada común encontrar un nombre tan poco “evocador”. A mí me hace pensar en el Profesor Bacterio, y me hace mucha gracia.
El envase es como todos los de Illamasqua, la tapa se retira para descubrir el aplicador, que es estrecho y muy fácil de usar. El pincel es normal, no he notado nada diferente. Aunque es muy líquido, la aplicación no es demasiado buena... si intentamos aplicar una capa fina es imposible, es como si se secara inmediatamente y simplemente no funciona, y con una capa gruesa es muy difícil evitar que nos queden marcas. Es suficientemente opaco con una capa (gruesa) pero en las fotos he dado dos para que lo apreciéis mejor.
El color es un ocre, o kaki amarronado con un brillo nacarado, casi irisado según la luz. Me parece un color elegante y sofisticado, y también antiguo (en el buen sentido, podemos decir vintage para que quede más cuco). Es el típico color que funciona en ambientes serios: en la oficina, en una entrevista de trabajo... ya que es muy discreto, pero al mismo tiempo tiene algo especial que nos hará resaltar. No es solo el brillo irisado, hay algo que aporta un aire de “grandeza”, por decirlo de algún modo. A mí me gusta mucho, pero es un color difícil porque no creo que funcione con cualquier tipo de piel. En las fotos podéis verlo con luz natural, con flash y la última es con luz natural directa (bajo el sol, aunque no lo parezca). Como siempre, olvidaos de las cutículas y compañía (no me estoy cuidando las manos nada últimamente n_nU)
De duración no me parece que sea extraordinario... no porque se rompa o descascarille sino porque se desgasta. En las fotos se puede apreciar que en la punta de la uña está más clarito. Esto me empezó a pasar al segundo día de llevarlo puesto, y no hice nada raro (ni siquiera fregué ni nada). Eso sí, no llevo top coat, creo que de esa forma aguantaría más.


